En la periferia de Valencia Lebrel construye y habita un espacio de recogimiento personal. Grabado y editado por Jose Manuel Pedrajas.
“El refugio, la cabaña. No las cabañas idílicas en el bosque si no pequeños espacios recuperados dentro de la misma ciudad donde poder refugiarse en ocasiones del ritmo frenético de éstas. Lugares que por su arquitectura, ubicación, o dimensiones han quedado inútiles e incluso pasan inadvertidas a la gente que pasa a su alrededor pero que al descubrirlos, estudiarlos y habitarlos nos llegan a evocar aquellas mismas sensaciones de la infancia al escondernos bajo la mesa durante un gran evento familiar”.

Sobre Lebrel:

Artista y diseñador valenciano Fernando Abellanas (Nombre artístico LEBREL)

Lebrel parte de una inquietud por intentar recuperar aquella sensación de cuando en la infancia nos escondíamos bajo una mesa camilla. Sensaciones como, protección, aislamiento, seguridad y sobre todo la de tener el poder de observar y escuchar lo que pasa alrededor sin ser vistos.  El refugio, la cabaña. No las cabañas idílicas en el bosque si no  pequeños espacios recuperados dentro de la misma ciudad donde poder refugiarse en ocasiones del ritmo frenético de éstas.

Torres abandonadas, antiguos depósitos de agua, vías de tren en desuso, túneles, son algunos de los lugares que le han llamado la atención.

En éste caso Lebrel aprovecha la estructura inferior de un puente como carril para desplazar una cabaña que al finalizar su recorrido enlaza con el mobiliario que la convierte en un espacio útil y acogedor (a una altura de 5 metros).

De ésta manera, la acción del desplazamiento crea un diálogo acerca del aislamiento y protección y de la unión que llega a formarse entre la cabaña y el mobiliario, la casa y el hogar, el cuerpo y el alma.

Todo ello en un entorno donde conviven vegetación y hormigón, a escasos metros de trenes, coches y personas corriendo de un lado para otro en sus ajetreadas vidas.